Viviendo deprisa, o cómo un tostador te hace despertar

Se nos ha estropeado el tostador. No lo he venido necesitando porque últimamente he cambiado el pan por la avena. Ya saben, cosas de la dieta.

El otro día sin embargo, a Mr. A y a mí nos apeteció pan con tomate para desayunar así que tiramos de sartén. ¿Cómo puede haber tanta diferencia en el sabor? No es que fuera la primera vez que tostaba el pan de forma “tradicional”, claro,  pero hacía tanto tiempo de la última, estaba tan acostumbrada a ese sabor “acartonado” que casi lloré de la emoción.

Fue como volver al pueblo, cuando tenía cinco años y mi abuela nos ponía el Cola Cao para desayunar y el pan con un poquito de aceite y azúcar; y nos lo comíamos despeinadas y en pijama en el patio de casa, sin más ruido que el piar de los pájaros y el Sol asomando por el Cerro Pescuezo… Sigue leyendo

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