Sabina en concierto: 500 noches para una crisis

Este sábado, queridos amigos, viví el momento que llevaba esperando toda la vida: por fin pude ver a Joaquín Sabina en directo. Lo mío con Sabina viene desde que nací, mes arriba o mes abajo. Mi padre, en vez de nanas, me cantaba canciones de La Mandrágora, con eso se lo digo todo.

concierto-joaquin-sabina-madrid

El sábado llevé los morros bien rojos.

El concierto fue magnífico y Sabina cantó lo que tenía previsto. No es verdad lo que se ha dicho en muchos diarios, no acortó su actuación, tan sólo no pudo hacer los bises. No se encontraba bien y así lo hizo saber. Llevaba desde agosto de gira por latinoamérica con 500 noches para una crisis (Perú, Chile, Argentina y Uruguay), con actuación en los Grammy Latinos incluida, y le pudieron las ganas de volver a darlo todo en su Madrid…

Recuerdo una vez, hace ya muchos años, que me lo encontré por la calle. Fue justo después del concierto que tuvo que cancelar en Gijón y mi madre, que se había quedado sin verle, le echó la bronca por “la que les había liado” (qué quieren, ella también llevaba una vida esperando). Hoy, lejos de echarle ninguna bronca, quiero darle las gracias y me he tomado la licencia de componer un pequeño poema (si se le puede llamar así) con estrofas de las canciones que cantó el sábado, siguiendo el mismo orden que él tomó. Cantó dos más, pero una era nueva y la otra una versión de Bob Dylan, así que no cuentan.

Ahora que se atropellan las semanas
las estrellas se olvidan de salir.
Yo quería quererla a querer, y ella no,
así que se fue.
Debutó de fulana de tal
en un vil melodrama,
con ese corazón tan cinco estrellas.
‘Si quieres encontrarme
ya sabes dónde estoy.’
Y la vida siguió
como siguen las cosas que no tienen
mucho sentido.
Puede que me estuviera enamorando,
¿dónde diablos estará escondida la maldita luz?
Por las arrugas de mi voz se filtra la desolación
de saber que estos son los últimos versos que te escribo.
Pero… qué hermosa era,
de purísima y oro.
Qué importa, lo siento, hastasiempre, te quiero,
que el fin del mundo te pille bailando,
que me dejes abierto el balcón de tus ojos de gata…

(Ahora que, Pongamos que hablo de Madrid, 19 días y 500 noches, Barbie Super Star + Calle Melancolía, Una canción para la Magdalena, Donde habita el olvido, El caso de la rubia platino, Peligro de incendio, Cerrado por derribo, Pero qué hermosas eran, De purísima y oro, Más de cien mentiras, Noches de boda, Y nos dieron las diez)

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4 comentarios en “Sabina en concierto: 500 noches para una crisis

  1. Sabina como Dylan , Cohen , Cash , es un poeta mayúsculo encerrado en un músico. En España que solemos confundir el culo con las témporas encasillamos a los autores por sus ideas y Sabina es denostado por muchos como artista igual que lo fue Silvio por pasear por caminos tortuosos. Que importará el hombre frente a la belleza y al talento.

    Enhorabuena por el poema y enhorabuena por el concierto

    • Totalmente de acuerdo. Es un poeta que, además de emocionar con la palabra, hace vibrar a la gente con sus canciones. No hay que ir más allá y juzgar lo que no corresponde… Gracias por el comentario, Miki, también por el calificativo de poema 🙂

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