De vuelta de todo

Saben los que me leen que he estado unos días de (muy necesitadas) vacaciones. Me fui a Berlín 5 días, y a Londres/Oxford otros 4. Volví el miércoles pasado, pero estas cosas siempre son así: re-situarse, charlar con mi querido, descansar, poner lavadoras, pasar un rato con mi sobrina, poner más lavadoras…, por eso no he dado señales de vida hasta hoy.

Berlín… ¿qué decirles? Que cualquier adjetivo se le queda pequeño. No es, o al menos a mí no me lo parece, una ciudad bonita al uso (como París, por ejemplo) pero me ha enamorado como hasta ahora no lo ha hecho ninguna otra capital europea (sí, ni siquiera Londres), con cada parque y cada plaza, cada graffiti, y ese nosequé tan berlinés. Igual es que tenía las expectativas muy altas (posiblemente fruto de la cantidad de años que llevaba documentándome y queriendo ir) pero no me ha gustado lo que se considera más típico y característico de la ciudad, eso por lo que todo el mundo la conoce (la Puerta de Brandemburgo, Alexanderplatz, el Reichstag…)

Como dicen que una imagen vale más que mil palabras y parece que a mí me faltan (o quizás me sobran), les dejo una recopilación de imágenes que tomé durante los días que pasé allí. Pronto les contaré en detalle qué hicimos y les daré todo tipo de recomendaciones. ¡Espero que las disfruten! Sigue leyendo

El Ático de las Letras (si la vida te da limones…)

A veces la vida da limones. Eso es un hecho. Y a veces son tan ácidos que ni haciendo limonada se aprovechan. O sí, pero arriesgando acabar diabéticos de todo el azúcar que iba a hacer falta echarle.

Cuando esto pasa, lo único de lo que tengo ganas es de escapar. Con mi querido, claro, no se vayan a pensar. A veces hay posibilidad de hacerlo bien (ya les contaré en unos días) pero otras hay que conformarse con escapadas dentro de la misma ciudad. Y créanme si les digo que no siempre es fácil.

Yo les tengo aprecio, ¿saben? Y por eso voy a compartir con ustedes mi rincón secreto favorito. Me guardan el secreto, ¿sí?

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Mercado Central Diseño

El Mercado Central Diseño es otro de esos eventos que se celebran en Madrid de vez en cuando y que la reconcilian a una con la ciudad.

El Palacio de Cibeles (Galería de Cristal, calle Montalbán 1) es en este caso el elegido para acoger a varias decenas de emprendedores, una localización pensada para dejarnos con la boca abierta. Juzguen ustedes mismos:

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En cada edición, durante todo el sábado y domingo (de 11 de la mañana a 10 de la noche, entrada gratuita), varias decenas de pequeñas-grandes marcas se dan cita para presentar sus productos al público asistente y llenar de ilusión cada milímetro del Palacio. Da gusto intercambiar unas palabras con ellos acerca de sus productos y percibir que aman lo que hacen y no querrían hacer otra cosa. Sigue leyendo

Viajando a Corea del Sur. Primera noche en Seúl

La llegada a Seúl fue… no sé bien cómo describirlo. Quizá es porque no existen palabras que puedan describir lo que sentí al llegar. Era la primera vez que viajaba a un país asiático y, ¿cómo decirlo? me maravilló. Luces, luces, luces, luces por todos lados, carteles verticales con caracteres extraños pero bonitos, gente que me miraba como si fuera un extraterrestre (después de 17 horas de avión, no les culpo) y un tipo de alojamiento que no se parecía en nada a lo que había conocido hasta entonces. Pero no adelantemos acontecimientos.

El autobús nos dejó (a Sunny –¿se acuerdan de ella?– y a mí) en la estación de metro de Jonggak (bastante grande, con un millón de tiendecitas y puestos) y varias paradas de metro y un par de euros más tarde nos plantamos en Anguk, la estación más cercana a nuestro alojamiento.

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Mapa del metro de Seúl.

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Una tarde en el Mercado de Motores

El Mercado de Motores es uno de esos eventos mágicos que hasta ahora sólo se habían conocido en otras capitales europeas y que ya le venía haciendo falta a Madrid.

Tiene lugar durante el segundo fin de semana de cada mes (salvo en Agosto, que hacen una pausa) y lo cierto es que si están ustedes en Madrid, no tienen excusa para no asistir. Y si no están en Madrid tampoco, que una visita de vez en cuando no le hace mal a nadie.

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Viajando a Corea del Sur. Día 1: llegada al aeropuerto de Incheon

“La República de Corea, comúnmente conocida como Corea del Sur para distinguirla de Corea del Norte, y ocasionalmente como Surcorea para distinguirla de Norcorea, es un país de Asia Oriental, ubicado en la parte sur de la península de Corea”.

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Mapa de Corea, captura de Google Maps

Esta es la definición que hace la Wikipedia del país del que hoy quiero hablarles. Pero, queridos amigos, Corea del Sur es mucho más de lo que cabe en esas palabras.

Tengo que confesar que yo de Corea sabía poco o más bien nada antes de ir, sólo lo que había logrado absorber a través de los ojos de mi queridísima amiga Sunny durante el tiempo que compartimos en Oxford (les hablé de ella aquí). Ni siquiera cuando viajé a verla, en Septiembre del año pasado, me documenté. Aquellos que me conocen bien saben que esto es muy raro en mí, que yo siempre leo y me informo de todo sobre los lugares que visito y casi me organizo los días de vacaciones con las cosas que quiero ver y/o hacer en cada ciudad. Me fui habiendo leído exclusivamente un reportaje publicado en El País Semanal, y porque lo sacaron sólo unos días antes de irme. Sigue leyendo

Corea del Sur es mucho más que K-Pop

Corea del Sur es un gran desconocido a este lado del mundo. Más allá de Samsung, Hyundai, Kia  o del famoso K-Pop no hay mucho más que (normalmente) se sepa de ellos. Pero me he propuesto que eso cambie.

Durante mi segunda etapa en Oxford (ya les hablaré más sobre ella) conocí a una de las personas más increíbles que existen en el mundo: mi gran amiga Sunny. Ya su nombre lo dice todo: ella es luz, y cuando sonríe ilumina la vida de los que están cerca.

Nos conocimos gracias a la empresa donde trabajábamos, ella entró poco después que yo y me tocó compartir con ella toda la preparación que yo acababa de recibir. Bendito destino.

Su estancia en Oxford acabó en Mayo de 2013, cuando se le cumplió el visado y tuvo que volver a casa. No sé si han vivido una situación similar, pero a mí fue como si me arrancaran un pedazo del alma. Saber que esa persona tan importante para ti tiene que irse obligada y tan lejos, se me hizo durísimo. Le prometí que iría a verla y me prometí a mí misma mantener mi promesa. Así que un domingo tonto de agosto, me compré los billetes: Madrid-Seúl-Madrid. O lo que es lo mismo, 600 euros menos en el bolsillo pero toneladas de felicidad más en el corazón. No sé a ustedes, pero a mí me salían las cuentas. Sigue leyendo